Urribarri, Vásquez, la basura y la campañaUn conflicto con cuestiones inentendibles en el oficialismo entrerriano
No es fácil de entender. El mismo día que Sergio Urribarri juntó a la tropa oficialista de Paraná y los arengó para que profundicen la tarea de campaña con miras a las elecciones de octubre, los allegados directos al también diputado urribarrista Hugo Vázquez, históricamente ligado al gremio municipal y con poder para hacer y deshacer los esquemas de trabajo de la comuna, ordenó que se profundicen las medidas en contra de la intendenta kirchnerista Blanca Osuna. El tema de fondo es que, en el medio, está la gente; los ciudadanos que contribuyen con el pago de su impuesto todos los años y que quedaron como rehenes –más allá de reivindicaciones que pueden ser justas- de una pelea de poder del oficialismo.De ANALISIS DIGITAL
“Hemos recuperado la autoridad; y eso es lo más importante”, repetía la intendenta Blanca Osuna, a poco de asumir, en clara referencia a la embestida del gremio municipal, por su decisión de reveer la situación de los contratados de la anterior gestión que lideraba José Carlos Halle y que pretendían efectividad en planta. En ese momento, el líder sindicalista Hugo Vázquez comandaba el gremio municipal y había llegado a un segundo mandato como diputado provincial de la mano de Jorge Busti.
El tiempo pasó y Urribarri hizo hociquear a cada uno de los legisladores bustistas. Con unos entabló una relación cuasi vergonzosa, en base a prebendas, dádivas, premios o lo que fuera. Los llevó lejos de Busti y los hizo urrikirchneristas, pese a que no pocos habían sido fanáticos de la figura de Carlos Menem en la provincia, pese a lo que representaba y ni siquiera dudaron de su “honorabilidad” en tiempos en que cayó preso por la venta de armas al Ecuador o en ese ocaso político que le determinaron las causas judiciales. Ahora eran otros tiempos y estaba mejor permanecer bajo el paraguas protector del urribarrismo. Es decir: de esa manera, Urribarri juntó a ex bustistas con la intendenta Blanca Osuna que antes despotricaba en contra de la falta de autoridad, en clara alusión a esos mismos dirigentes.
Por eso en estos días surgió como lógica la pregunta: ¿la movida en contra de la presidenta comunal de parte de un sindicato liderado desde el balcón por el gremialista enriquecido Hugo Vázquez –es decir, con un modus operandi similar al de su compañero de bancada José Angel Allende, titular de UPCN Entre Ríos- es una cuestión meramente propiciada por los trabajadores o también una embestida desde el propio oficialismo para poner en caja a Blanca Osuna?
Al parecer, en las últimas horas, dos ministros de Urribarri mantuvieron largas horas de reuniones intensas con Osuna para destrabar el conflicto que, no solamente afecta a los hombres del oficialismo hacia las elecciones del 27 de octubre, sino también la proyección que se pretende del gobernador, en ese sueño presidencial que puso en marcha. No pocos medios periodísticos nacionales llamaron a las Redacciones por estas horas para preguntar y tratar de entender cuánto tenía que ver Urribarri en este conflicto con la basura por todos lados y cuánto había de negligencia de parte de la intendenta. En verdad nadie lo entiende o pocos lo quieren entender.
Lo cierto es que ese cuestionado sindicalista y diputado –que en su momento puso en jaque al entonces intendente Julio Solanas y luego hizo lo mismo con José Carlos Halle- sigue haciendo lo mismo: demostrar poder, desplegar de manera absurda la basura en toda la ciudad o consolidar prácticas mafiosas en cualquier terreno. En las próximas horas seguramente acordará algún buen dividendo personal en los próximos días, en función de legítimas reivindicaciones que poco importan en estas circunstancias, algún futuro cargo o la renovación de la banca en una lista. A nadie le importa que en el medio está la gente; menos a quienes manejan el poder a diestra y siniestra, que no dudan en ceder ante los aprietes. Quizás se acuerden de ello el 27 de octubre a la noche.
| Vázquez y su protesta, entre el poder, la interna, Osuna y la gente. |
“Hemos recuperado la autoridad; y eso es lo más importante”, repetía la intendenta Blanca Osuna, a poco de asumir, en clara referencia a la embestida del gremio municipal, por su decisión de reveer la situación de los contratados de la anterior gestión que lideraba José Carlos Halle y que pretendían efectividad en planta. En ese momento, el líder sindicalista Hugo Vázquez comandaba el gremio municipal y había llegado a un segundo mandato como diputado provincial de la mano de Jorge Busti.
El tiempo pasó y Urribarri hizo hociquear a cada uno de los legisladores bustistas. Con unos entabló una relación cuasi vergonzosa, en base a prebendas, dádivas, premios o lo que fuera. Los llevó lejos de Busti y los hizo urrikirchneristas, pese a que no pocos habían sido fanáticos de la figura de Carlos Menem en la provincia, pese a lo que representaba y ni siquiera dudaron de su “honorabilidad” en tiempos en que cayó preso por la venta de armas al Ecuador o en ese ocaso político que le determinaron las causas judiciales. Ahora eran otros tiempos y estaba mejor permanecer bajo el paraguas protector del urribarrismo. Es decir: de esa manera, Urribarri juntó a ex bustistas con la intendenta Blanca Osuna que antes despotricaba en contra de la falta de autoridad, en clara alusión a esos mismos dirigentes.
Por eso en estos días surgió como lógica la pregunta: ¿la movida en contra de la presidenta comunal de parte de un sindicato liderado desde el balcón por el gremialista enriquecido Hugo Vázquez –es decir, con un modus operandi similar al de su compañero de bancada José Angel Allende, titular de UPCN Entre Ríos- es una cuestión meramente propiciada por los trabajadores o también una embestida desde el propio oficialismo para poner en caja a Blanca Osuna?
Al parecer, en las últimas horas, dos ministros de Urribarri mantuvieron largas horas de reuniones intensas con Osuna para destrabar el conflicto que, no solamente afecta a los hombres del oficialismo hacia las elecciones del 27 de octubre, sino también la proyección que se pretende del gobernador, en ese sueño presidencial que puso en marcha. No pocos medios periodísticos nacionales llamaron a las Redacciones por estas horas para preguntar y tratar de entender cuánto tenía que ver Urribarri en este conflicto con la basura por todos lados y cuánto había de negligencia de parte de la intendenta. En verdad nadie lo entiende o pocos lo quieren entender.
Lo cierto es que ese cuestionado sindicalista y diputado –que en su momento puso en jaque al entonces intendente Julio Solanas y luego hizo lo mismo con José Carlos Halle- sigue haciendo lo mismo: demostrar poder, desplegar de manera absurda la basura en toda la ciudad o consolidar prácticas mafiosas en cualquier terreno. En las próximas horas seguramente acordará algún buen dividendo personal en los próximos días, en función de legítimas reivindicaciones que poco importan en estas circunstancias, algún futuro cargo o la renovación de la banca en una lista. A nadie le importa que en el medio está la gente; menos a quienes manejan el poder a diestra y siniestra, que no dudan en ceder ante los aprietes. Quizás se acuerden de ello el 27 de octubre a la noche.
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