Reflexiones,
por María Herminia Grande
Mirando
al 2013
Un
buen analista de la política argentina que ha conocido como nadie los vericuetos
del poder, me dijo esta semana: “María, esto está terminado”, es decir
“Cristina seguirá emparchando, añadiendo, reinventando”. “Cristina se enciende
cada día en sus discursos para luego encerrarse en un mundo que no admite ni a
Zanini”. Más allá de las contundentes definiciones de mi interlocutor, la
presidente Kirchner jamás claudicará del apotegma “vamos por todo”, por ello
seguramente intentará una reforma constitucional.
Una
lectura inteligente llevaría a aceptar hoy, que las elecciones del 2013 el
oficialismo las tiene perdidas. El motivo tiene que ver con que no cuenta con
los votos de la clase media, que junto con el 26% aproximadamente que comprende
el voto de los trabajadores del estado más el proveniente de sectores hoy
incluidos y ayer discriminados, más planes sociales; fueron la resultante del
54% obtenido en las últimas elecciones. Si bien es cierto que el error que
distancia a la clase media de los votos de Cristina tiene que ver con el
“corralito” puesto al dólar y lo que ello implica; este razonamiento perdería
validez si no se le agrega otro condimento cual es, ¿quién propone algo
distinto a lo que plantea el oficialismo? Una vez más el rol de las oposiciones
vuelve a ser clave para permitir o no “ir por todo”. Ahora bien ¿quién o
quiénes están en condiciones de encabezar la o las oposiciones al kirchnerismo
en Argentina? Fuera del peronismo, Macri. Pero dependiendo pura y absolutamente
de votos de peronistas que no se encuentren comprendidos por un candidato
partidario. Es decir esta candidatura tiene tanta debilidad como el que
representa Binner para los sectores de izquierda progresista. Fuera de ello es
el peronismo el que intentará sucederse a sí mismo. La pregunta es quién o
quiénes hoy aparecen con posibilidades reales. (Hablar de posibilidades reales
significa voluntad para ser, estructura económica para llegar y equipo técnico
para luego gobernar). Hoy se observan por un lado a Scioli que tiene estructura
económica para llegar, se supone que equipos técnicos para gobernar y no queda
claro si voluntad para ser. Por otro lado y luego de una extensa entrevista
radial con el secretario general de la CGT Hugo Moyano, me queda absolutamente
claro que tiene voluntad para ser, estructura económica para llegar y equipo
técnico, pero la gran incógnita es si el ciudadano lo ve como el andamiaje
necesario del peronismo para posibilitar a otro peronista llegar a la
presidencia o si existe la posibilidad que la ciudadanía le confíe a él la
responsabilidad de gobernar.
Fuera
de estos dos protagonistas, Scioli y Moyano, yo no descartaría la figura del ex
ministro de economía Roberto Lavagna. Sé que tiene vocación para ser, estructura
técnica para enfrentar el desafío de una Argentina que una vez más necesita
reencauzar su economía, ignoro si cuenta con la estructura económica para
llegar. Creo que a medida que el gobierno incurra en errores económicos siempre
con consecuencias sociales; más se lo extrañará. Claro que hay una primera
parada en el 2013 donde necesariamente quienes tengan voluntad política de
participar en el 2015, deberán expresarla encabezando listas. Sé que hay
conversaciones entre Alberto Fernández y Roberto Lavagna a este fin. Sobre lo
errores de la política económica hoy hasta los empresarios más kirchneristas
(pero racionales), no entienden lo que está haciendo el gobierno en esta
materia. Desde la UIA su vicepresidente, Guillermo Moretti, dice con la
vehemencia que lo caracteriza: “Guillermo Moreno es el Cavallo del
2012”.
Si
de errores políticos hablamos, una vez más en este caso Boudou llevó a que la
Presidente deba pagar el costo de un Reposo tan impresentable que hasta Roxana
Latorre pensó en una abstención. (En este caso la abstención iba en contra del
gobierno, no queda claro la real motivación de la senadora para esta
conducta)
Política
en Santa Fe
Esta
semana, el portazo del ministro de seguridad Corti al gobernador Antonio
Bonfatti me recuerda a lo ocurrido, en un caso de muchísima menos relevancia, al
gobernador Binner con quien fuera su presidente en el Enapro, Pablo Ferrés.
El
Dr. Corti es un técnico que poco entiende de política. Su conducta de pegar el
portazo cuando su superior lo contradice habla a las claras de su analfabetismo
político. Por supuesto que lo deja en una situación muy incómoda a quien confió
en él para una tarea crucial para la sociedad santafesina, cual es la seguridad.
Resulta –si no se adhiere a esta tesis que sostengo- poco creíble de lo
contrario que luego de haber descabezado los puestos de los principales jefes
policiales investigados por temas relacionados al narcotráfico y tener todo el
apoyo del gobernador; que luego renuncie por un partido de fútbol. Insisto, y
esto debiese quedar como lección para el Ejecutivo: los cargos políticos, un
ministro lo es, deben estar reservados a quienes vengan de la estructura
partidaria y estén formados además para desempeñar el rol que se le asigna. De
lo contrario no se puede explicar, porque en política como en la vida, hay que
hacer lo que se puede explicar… aún los errores.
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