Los nuevos hijos de Maquiavelo
Publicado el 8 de Agosto de 2011
Escritor y periodista.
Quienes se disfrazan de peronistas olvidan que el carnaval pasó. Las acciones de Duhalde, Reutemann, De Narváez, Rodríguez Saá o Macri pueden engañar al pueblo por un tiempo y ganar una elección. Pero al final el caballo se retoba.
El genial James Joyce señaló que la historia es una pesadilla de la que nadie despierta. Dejemos el ayer atrás y analicemos el presente. En la Argentina de hoy despertamos, no somos marionetas que manipula el poder corporativo. Se dice que Occidente vive en una meritocracia, aunque es una plutocracia: siempre gobiernan los mismos, disfrazándose de ser otros. La excepción: los Kirchner. Los maquiavélicos medios hegemónicos buscan debilitar a Cristina. Maltratan la libertad de expresión, utilizan el chantaje psíquico para defender la cultura privatista. Y arman escándalos con tigres de papel: Schoklender, Fito Páez, Zaffaroni. Sorprende tanta credulidad con el statu quo monopólico. La maniobra mediática titula que varió el “voto argentino” y procura generar un clima hostil. Pero fueron votos locales, en distritos difíciles para Cristina, quien tuvo en 2007 menos votos (23,77%) que ahora en Capital y pocos en Córdoba (23,8%); sólo mejoró en Santa Fe (35%). Y ganó en primera vuelta.
Con jactancia desafortunada, el operador Durán Barba celebra a Del Sel pues “hizo fortuna” y lo compara a Evita, que vino “del mundo del espectáculo”. Ignora que, bajo la guía de Perón y del cura Hernán Benítez, ella se cultivó durante cinco años y trabajaba (según Marysa Navarro, la historiadora de los EE UU) 16 horas al día. Del Sel es su antítesis: presumió de ser un vago y de no conocer nada. Para el neoliberal Durán, la clave son “campañas livianas, sin contenido político”. El burdo ardid de vender al “pacífico” Macri e impugnar “la crispación” cristinista sólo es útil para quien no recuerde al alcalde decir que debían tirar a Kirchner por la ventana. La falsa “no confrontación” y los globos vencieron al serio proyecto de Filmus, quien siendo ministro subió al 6% el presupuesto de Educación y perdió en las comunas que favoreció. ¿Por qué? Ahora cuenta el márketing. Cuando en los ’70 silbaban su canción contra la guerra de Vietnam, Bobby Darin apuntó: “La gente oye lo que ve.” Agregó un bello coro femenino y arrolló. La cultura visual ya superaba a la palabra.
¿A qué vinieron los Kirchner? A reparar y construir. Hay que narrar lo hecho y lo que se hará. Luego, “visualizarlo”. Porque las grandes ciudades, siempre conservadoras, odian la discusión y prefieren la “paz”. Habría que asumir lo que se ve y escucha con cuidado. Tampoco es correcto juzgar a los votantes de Del Sel. Son seres asediados por injusticias (las inundaciones no previstas por el latifundista Reutemann), que buscan una salida feliz identificándose con la imagen de un exitoso. Sucedió con Palito Ortega, Scioli, etcétera. El kirchnerismo no fue víctima de Del Sel, sino víctima de otras víctimas que sufrieron un escamoteo perverso con pactos secretos. No saben que votaron la circular 12 cerrando los juicios a los genocidas; y a Duhalde, a quien Del Sel le cedió sus votos para que, con la excusa de unirnos al Real, devalúe y reduzca las deudas dolarizadas de los grupos que lo avalan: Clarín, Macri, Techint. Esto traería inflación, desempleo y bajo nivel de vida. Se invalida votando a Cristina el 14 de agosto, pese a que Barrionuevo, el “Momo” Villegas que objeta el derecho de huelga y varios represores trabajan con Duhalde. Si mira el mapa mundial, el sector rural notará que nunca ganó tanto como con el kirchnerismo. El virus triunfalista puede cegarlo y sumirlo en la Gran Recesión que asola a la UE.
En la interna se juega elegir entre dos modelos: uno que fracasó en 2001 y naufraga impúdico en todo el orbe, y otro que hizo crecer al país al 9% anual durante ocho años. Es predecible la impotencia de la oposición. Cuando tiene la realidad en su contra, proclama la no-política. Y adúltera. En medio de una crisis de representación, inventó a Del Sel con el molde de Macri, retrato robot de una clase: los poseedores. El voto en la interna debe ser para quien merece su tiempo en la Tierra. El que no está hecho con harina y lucha por el bien de los demás. Como Cristina. La consultora Gallup asegura que el 52% de los jóvenes argentinos cree que el futuro será mejor que el presente. Ampliemos: si pelean por ello. La burguesía no piensa renunciar a sus privilegios. En 1952 lo dijo descarnado el escritor Jules Romains: “Las civilizaciones sobrevivieron cuando supieron preservar las desigualdades que acumularon, que parecían inicuas ante los hambrientos y quejosos que la rodeaban.” La piedad estorba.
Quienes se disfrazan de peronistas olvidan que el carnaval pasó. Sus actos se oponen a las 20 verdades. O al artículo 40 de la Constitución de 1949, que veda enajenar bienes nacionales. Herejes, las acciones de Duhalde, Reutemann, De Narváez, Rodríguez Saá o Macri se burlan de la doctrina. Pueden engañar al pueblo por un tiempo y ganar una elección. Pero al final el caballo se retoba. O el pueblo se rebela, como en 2001. Perón dijo que la organización no es posible variarla cada día ni seguir siempre igual. Hay que “evolucionar de acuerdo al tiempo y la situación”. También adaptar la comunicación al presente. Los convencidos eligen veloces su bando. Los indecisos, los cobardes y los oportunistas son la mayor parte. A veces juegan un doble juego. Por ello, aclaró que gobernaba con los buenos y los malos, pues cada día se tragaba un sapo. O quedaba solo.
Para alguien maquiavélico, el dinero es un arma. Su móvil es la codicia, pues cree que el pobre es un maléfico que viene a quitarle algo. Y él no consiente perder nada. Acepta, humilde, el lugar que afirma Dios le brinda en la Tierra. Dios lo eligió para gozar de privilegios y esto le basta para fundar su derecho. Ha sabido poner a Dios a su servicio. En tanto, despolitiza el discurso, como la derecha vernácula o la europea. Dice tonterías y baila con el pragmatismo hipócrita que da palmadas en la espalda en los actos partidarios. Freud, sin planearlo, definió a este ser político, pues descubrió que cuando un sujeto abre la boca, a menudo e inconscientemente, miente. No importa si comienza en la derecha (como el ex presidente Miterrand) cuando termina en el progresismo. Peor es lo contrario, de lo que aquí hay ejemplos actuales. A Miterrand nadie le quita el mérito de ser quien creó el impuesto a las grandes fortunas, que por presiones se eliminó y luego reimplantó. ¿Y el intelectual? Junto al pueblo. El poeta Lamartine ya en 1848 quiso nacionalizar los ferrocarriles franceses, un siglo antes de cuando lo hizo Argentina, donde lo promovía Scalabrini Ortiz.
Realizando más obras tras la reelección, progresará el modelo inclusivo. Hace un siglo, Chesterton, el escritor vidente del “corralito” que expropió ahorros en 2001, ironizó: “El capitalismo consiste en hacer que la mayoría de la gente pierda su capital.” Europa hoy lo certifica. Por eso, Hegel dijo que el futuro dependerá del esclavo, no del amo, pues este tiene su mesa llena y no tiende a cambiar nada, ni a sí mismo. El amo es el Poder. En los Proverbios, la Biblia alega: “Quien acapare el maíz, será maldecido.” Esto pasa con otros alimentos cuyo precio sube sin razón. Más de uno ya sabe que será huésped del Infierno. <
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