jueves, 23 de junio de 2011

un tropezon no es caida la sotienen millones de argentinos que no parezca poca cosa

La Presidenta sufrió un golpe leve tras un acto

Se lastimó la cabeza y la llevaron al Otamendi; le dieron el alta en una hora; mirá el video de la caída

Jueves 23 de junio de 2011 | Publicado en edición impresa

Video: El tropiezo de Cristina
Una avalancha de custodios revolucionó la puerta principal del Instituto Leloir . Nadie podía salir ni entrar del lugar. La presidenta Cristina Kirchner , que ya se había retirado, volvía a ingresar envuelta en una nube de colaboradores y con un pañuelo ensangrentado cubriendo su frente.
La Presidenta se golpeó ayer durante una visita al instituto de investigaciones científicas, y debió ser atendida de urgencia en el sanatorio Otamendi, en donde se le realizaron dos tomografías computadas para descartar cualquier hematoma interno en el cráneo. Finalmente, le dieron el alta médica.
El Gobierno demoró dos horas en dar oficialmente un parte médico. "La Presidenta sufrió accidentalmente un golpe contra una reja de seguridad que le produjo un pequeño corte y hematoma en el cuero cabelludo", describió un comunicado difundido a las 21.30, cuando la jefa del Estado abandonó la clínica. "Por protocolo fue trasladada al sanatorio Otamendi para la realización de una tomografía de cabeza y cuello, cuyo resultado fue normal", agregó el parte que difundió la Casa Rosada, y los médicos que la atendieron le recomendaron que hoy continúe su actividad normal, aunque en la quinta presidencial de Olivos.
Fiel a su estilo, Cristina Kirchner se paseó por el departamento de imágenes de la clínica, en la planta baja, y miró las imágenes que le mostraban los médicos con las dos tomografías. Una de ellas fue cerebral, y la otra, cervical, según informaron.
Un resbalón
Las diversas fuentes que pudieron ver el momento del golpe y reconstruyeron el hecho, aseguraron que la Presidenta salió por la entrada principal del instituto, sobre la avenida Patricias Argentinas, donde la esperaba su auto. Cuando estaba en camino, por el piso mojado por la tenue llovizna que caía a las 19.30, la jefa del Estado se resbaló y dio con su frente en una reja de seguridad del lugar. Enseguida le acercaron un pañuelo blanco, que manchó de sangre por completo, y volvió a ingresar en el instituto donde la atendió uno de los médicos presidenciales, que estaba en el lugar.

Se lastimó la cabeza y la llevaron al Otamendi; le dieron el alta en una hora; mirá el video de la caídaEl golpe de la primera mandataria en la tapa de Crónica

"Fue un susto que nos desesperó" y ahora "está bien", dijo el director ejecutivo de la Fundación Buenos Aires Sida, Alex Freyre, uno de los testigos del incidente.
Luego fue trasladada al sanatorio Otamendi donde el jefe de la unidad presidencial, Luis Buonomo, la esperó para los chequeos generales junto con la plana mayor de la clínica. Allí estaba el director médico, Alberto Lambierto, además del vicepresidente del sanatorio, el doctor José Antonio De All, y el jefe de clínica médica, César Gnocchi.
Desde las 20, el tomógrafo y el resonador se bloquearon para otros pacientes a la espera de la llegada de Cristina Kirchner. Pero finalmente no fue necesario que le realizaran una resonancia magnética. "No se vio ninguna lesión estructural", confiaron fuentes médicas a LA NACION cercanas a la Presidenta.
Sólo por prevención, se había preparado la habitación presidencial, número 401, en caso de necesitar una internación. En la guardia se instaló además un cirujano plástico para asistir ante cualquier problema. "El corte en la frente fue mínimo", contaron fuentes que vieron a la Presidenta ayer.
Cristina Kirchner no alcanzó a caerse. Sólo se resbaló y se golpeó. Había bajado los dos escalones de la puerta y fue cuando trastabilló. Afuera la esperaba un grupo de militantes del kirchnerismo y seguidores que querían saludarla.
Tras el golpe que sufrió en el instituto Leloir, no se le vio la ropa sucia y caminaba sin dificultad, según comentaron los que estaban allí.
Horas más tarde, en el sanatorio de Barrio Norte, la Presidenta se paseó saludando con un beso a todos los médicos antes de retirarse, a las 21.30, rumbo a la residencia de Olivos. En la puerta de la clínica, el vocero presidencial, Alfredo Scoccimarro, leyó el parte médico apenas la jefa del Estado se retiró del lugar.

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