miércoles, 30 de octubre de 2013

Comunicadores de la Argentina (COMUNA) celebra el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que confirma la constitucionalidad de la Ley de Servicios Comunicación Audiovisual porque constituye un acto de reafirmación y profundización de la democracia, al consolidar la vigencia de esta norma por la que lucharon cientos de organizaciones y miles y miles de personas.
   La Justicia, aunque con una demora que causó no pocos perjuicios, termina por reconocer lo que el legislador dispuso con toda legitimidad y con la representación que institucionalmente tiene. El fallo avala principios que el Congreso de la Nación ya había enunciado, como que el interés comercial de un grupo empresario no puede estar por encima del derecho del pueblo a la información y a la comunicación, aunque lo defienda en aras de un supuesto interés por la libertad de expresión.

   Como se afirmó y advirtió en decenas de foros y debates realizados por todo el país, en las audiencias en el Congreso y durante el mismo debate legislativo, la Corte reconoce que la concentración de la información y de la palabra constituye una negación a la libertad de expresión porque, como dice, solo algunas pocas ideas e informaciones llegan al pueblo cuando el poder de emitir está en manos de un grupo minoritario.

   La Argentina, su gobierno, sus instituciones y sus organizaciones interesadas en la comunicación democrática tienen ahora una oportunidad para mejorar en la aplicación de todos los aspectos de la Ley 26.522, aceptando que es un proceso complejo y lleno de tensiones, asumiendo que hay necesidades cuya respuesta requieren esfuerzo y financiamiento y también que hay situaciones de injusticia prolongadas por demasiado tiempo.

   Es día de recordar y agradecer a todos los que pusieron su compromiso, su esfuerzo y su militancia para que el país diera este paso de apertura política y profundización democrática.

   Seguramente, los grupos que intentaron por todos los medios impedir la vigencia de estos derechos renovarán estrategias y los modos de presión perversos que ejercieron hasta ahora para defender su interés sectorial. La lucha no concluyó y reclamará nuevos esfuerzos, que afrontaremos con la certeza de que sin comunicación abierta y plural nos resignaríamos a una democracia empobrecida.

 

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