jueves, 31 de octubre de 2013

la sociologa de magnetto

"La Presidente no es una buena política"

En una extensa entrevista radial, la escritora y ensayista analizó el escenario político que dejaron las elecciones del domingo. Se refirió al futuro del kirchnerismo, a la carrera por 2015 y se esperanzó con "una gran interna nacional al estilo Unen".



La pregunta del millón es qué va a pasar en el país en el próximo bienio y quién va a suceder a Cristina Kirchner. Aunque Beatriz Sarlo prefirió no aventurar una respuesta, durante la entrevista que mantuvo con Jorge Lanata en radio Mitre apeló a una metáfora para graficar el escenario. "Si a vos te dan un plato de ravioles y no tenés tenedor, o lo comés con la mano o con el tenedor de plástico que te agenciaste de alguna parte. La gente quiso comer un plato de ravioles, que era hacer una oposición y marcar su disgusto con ciertas políticas del kirchnerismo, pero no tenía una gran dotación de tenedores, excepto en Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires y Mendoza. Entonces lo comió con un tenedor de plástico que encontró en el fondo de un cajón o que apareció como una novedad. Ahora, qué va a pasar con esos tenedores de plástico es lo que no nos permite hacer las hipótesis", sostuvo.
En ese contexto se enmarca la irrupción de Sergio Massa. No es normal que un intendente sea presidenciable. Ni en Argentina ni el mundo. Para Sarlo, lo primero que hay que tener en cuenta es que "el kirchnerismo está pagando el peligro de haber intentado gobernar con intendentes, salteando muchas veces a los gobernadores. O sea: el kirchnerismo es muy sólido, pero sus tácticas políticas no contribuyen a la solidez".
En ese sentido, la ensayista señaló que "la idea de que en un país federal y tan extenso como la Argentina se pueden hacer alianzas de intendentes es un poco extravagante" y concluyó que al Gobierno "le salió mal, porque cada intendente se sintió un pequeño reyezuelo y desde el Tigre se siente Massa candidato posible a presidente de la república, con un currículum que no existe en ningún lugar de la Tierra".
Sin embargo, no es un dato menor que La Matanza tenga una población que, aun dividiendo al partido bonaerense en tres, va a ser mayor que la de Santa Cruz. Consultada sobre el tema, Sarlo observó: "Así es el sistema federal, que tiene muchos problemas, porque en cuestiones que deberían ser puramente federales, la Cámara de Diputados se ha visto limitada por la Cámara de Senadores, que representa de manera muy desigual y en beneficio de las provincias más chicas".
El cierre del camino a la re-reelección presidencial abre otra discusión, que es la sucesión de Cristina Kirchner puertas adentro. "Van a estar a la búsqueda de un líder. Pero no sé qué peso tienen ahí el Partido Justicialista y las centrales sindicales", opinó Sarlo.
Al respecto, evitó además dar una repuesta tajante ("para mí es un misterio quién va a salir electo de eso"). No obstante, analizó cómo será esa carrera, en la que incluyó al jefe comunal de Tigre. "Massa picó en punta, pero en toda carrera larga gana el que sabe correrlas. Puede que gane de punta a punta y el tenedor quede convertido en una preciosa pieza de plata o puede que otro candidato corra la carrera de atrás. Los peronistas son muy hábiles en eso", reflexionó.
¿Y Scioli? "Tiene una capacidad de aguante absoluta, que puede ser una virtud en la política. Soportó de todo y sigue codo con codo. No es un precoz candidato a presidente (como Massa). Conoce la estructura del Partido Justicialista y es conocido en todo el país, y tiene muy buena imagen", examinó. Pero la conclusión fue lapidaria: "Tiene una tenacidad digna de mejores causas y mejores ideas".
Sarlo sí se animó a arriesgar que "es probable que el peronismo sea la fuerza que siga gobernando". ¿Hay alguna alternativa? "Si los santos del cielo lo permiten, puede haber una gran interna nacional del tipo Unen, de la que salga un candidato fortalecido, y en la podrían presentarse Cobos o Binner". No obstante, matizó sus deseos: "Tendría que ser muy sólido, no otra alianza sin principios, porque no funcionan esas alianzas donde se unen la centroizquierda y la centroderecha".
Pese a ese mapa, Sarlo piensa que "Cristina preferiría a Macri para que el ajuste que ella no hace lo hagan los que fueron históricamente los ajustadores". Pero ante la consulta de Lanata, aclaró: "No sé si ella tiene una vuelta. Yo pienso que no se puede ser presidente a los 65, 67 o 68 años. Ser presidente hoy es de una enorme tensión".
Néstor vs. Cristina
La comparación entre la derrota electoral del domingo y la de 2009 para el Gobierno resulta inevitable. Sarlo aprovechó el parangón para diferenciar a Néstor de Cristina. "Él era un político muy respetable. Y salió por la ofensiva, con la ley de medios. Pero Cristina no es una gran política. Es una mujer inteligente y con mucha capacidad como parlamentaria, pero no me parece que tenga una visión política, y entonces puede caer en graves errores, como designar a Boudou (para hablar) la noche del 27", consideró. Y disparó: "Creo que se debe haber sentido aliviada por no tener que poner la cara, como la puso Néstor en 2009".
¿Qué le falta a Cristina? "Néstor era un político de ideas. No era Juan Bautista Alberdi, naturalmente, pero no tenía ningún autocentramiento. Es difícil ser un gran político y ser tan autocentrado como Cristina. Por ejemplo, Evo Morales es un tipo completamente discreto. Correa tiene una ley de medios igual que la de Argentina y es perfectamente escuchable porque no hay autocelebración o autorreconocimiento en sus respuestas".
Década ganada o perdida
Los gobiernos se definen por lo que dejan, y a la hora de hacer un balance Sarlo empezó por desligar al kirchnerismo de ciertos problemas estructurales de Argentina. "El país se volvió tremendamente injusto en lo económico con las medidas que introdujo el Consenso de Washington. La crisis la resolvieron Duhalde, Néstor y Cristina, pero dejó marcas para siempre: hay 5 mil pibes sin techo en la Ciudad de Buenos Aires y antes había mil. Eso no se puede atribuir al kirchnerismo", determinó.
¿Qué dejó el kirchnerismo? Primero: "Logró generalizar un consenso casi universal de que el terrorismo de Estado fue el capítulo más siniestro del siglo XX, aun con excesos discursivos que muchas veces nos molestaron. No es discutible y así se enseñará en los colegios". Segundo: "Sintonizó algunos nuevos derechos con una sociedad urbana moderna, como el matrimonio igualitario. Pero ahí queda mucho para avanzar".
¿Y qué le faltó? "No encaró la cuestión nacional por excelencia, que no son las cámaras en los barrios, sino la villa miseria como concepto, porque ahí tenés el mapa del narcotráfico, de la inseguridad, de la desocupación".

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