lunes, 27 de mayo de 2013

del blog de artemio lopez

década ganada: balance local e internacional. la evolución del sector industrial

mercado de trabajo: baja generación y fortaleza frente a la crisis externa



Una combinación de bajo dinamismo en la generación de nuevo empleo privado y  público junto a la notable fortaleza del modelo nacional para preservar el empleo doméstico frente al impacto de la crisis externa , modelan las paradojas del comportamiento del mercado de trabajo en el último año. 


El dato más notable del desarrollo del mercado laboral en un año de pobre crecimiento económico es que no hubo destrucción neta de puestos de trabajo. El saldo del empleo en la comparación homogénea entre el primer trimestre de este año respecto del mismo período de 2012 arrojó una creación neta de 78 mil puestos de trabajo en el total de los aglomerados urbanos, precisa el especialista en temas laborales y funcionario del PNUD Daniel Koszter (ver su artículo publicado en el suplemento económico Cash). 

Otros economistas calcularon que se crearon de 80 a 84 mil empleos. Una y otra estimación muestra igualmente un frente complejo en el mercado laboral. Esto se refleja en la pérdida de dinamismo del empleo privado compensado con la evolución del público, que representa el 24 por ciento del total registrado en el país. Esos datos exponen también que la economía argentina con un crecimiento muy bajo no consigue absorber los nuevos trabajadores que se incorporan al circuito laboral.

Del informe del Indec surge que en la comparación interanual entre esos primeros trimestres, 188 mil personas nuevas se incorporaron al mercado laboral, que se denomina técnicamente que pasaron a integrar la Población Económicamente Activa (PEA). Como se mencionó, la cantidad de personas empleadas aumentó de 78 a 84 mil. La diferencia (de 110 a 104 mil) es entonces la suba de desempleados. 

La economía no creció para poder absorber todas las personas que salieron a buscar trabajo. Por eso la tasa de desocupación avanzó de 7,1 a 7,9 por ciento entre esos períodos. El incremento no fue por la destrucción de puestos de trabajo, sino porque además del crecimiento vegetativo de incorporación de jóvenes al mercado laboral, más personas salieron a buscar empleo y no lo consiguieron.

El factor principal para abordar el análisis de la evolución del empleo no está vinculado con la deliberada confusión sobre destrucción de empleo, sino que se encuentra en la intensidad del crecimiento económico. Cada punto de aumento del PBI no tiene hoy la misma respuesta en creación de puestos de trabajo (lo que se denomina elasticidad) que en el lapso 2004-2008. Si además el crecimiento es muy bajo, la situación es aún más complicada. 

La primera condición para recuperar un mercado de trabajo vigoroso es una economía creciendo con un piso del 4 por ciento anual, meta ardua teniendo en cuenta el impacto de factores externos (la prolongada crisis internacional y el mediocre desempeño de la economía brasileña) e internos (caída de la inversión por restricción de importaciones y administración de la cuenta capital). A lo que se le suma la permanente influencia negativa sobre las expectativas sociales y económicas, que la semana pasada tuvo un capítulo más con la interpretación poco rigurosa de los datos de empleo.

En ese contexto, con pobre crecimiento y un escenario de fuerte disputa político-mediática, la estrategia oficial de protección al empleo ha sido defensiva en el 2012 logrando que no se destruyeran puestos de trabajo, del mismo modo que en 2009. Esta política es un sendero de recorrido corto y la recuperación del dinamismo del mercado laboral se consigue como resultado de un firme crecimiento económico, como también se verificó en el 2010 y 2011. La cuestión distintiva del retroceso de 2009 y 2012 respecto de otros pasados contextos negativos, es que no ha habido un fuerte aumento del desempleo.

Esta diferencia la explicó el sociólogo Artemio López al recordar que durante la década del ’90 dominada por las políticas neoliberales el empleo era muy vulnerable a las crisis externas. En la mexicana denominada Tequila que estalló en diciembre de 1994 y extendió su impacto negativo en todo el año siguiente, debacle pequeña comparada en términos relativos a la actual crisis internacional, “la desocupación abierta pasó de 10,7 al 18,4 por ciento en un año, para instalarse en 17,3 por ciento en la salida de la crisis en 1996”, recuerda López, para sentenciar “más de un millón de puestos de trabajo perdidos en solo doce meses, sin recuperación al cabo del tercer año de iniciada la crisis”.(ver gráfico de apertura)

En cambio, la crisis de las potencias maduras que está transitando el sexto año, dimensión que la ubica en los niveles de la peor del siglo pasado (la del ’30), no ha tenido un fuerte impacto en el empleo doméstico. Políticas activas amortiguaron los costos del descalabro de esas economías con medidas de impulso de la demanda agregada y fortalecimiento del mercado interno.

De esa forma la tasa de desempleo que se ubicaba en el 7,3 por ciento en el último trimestre de 2009, aumentó a 8,4 por ciento en igual período de 2010, para bajar a un mínimo de 6,7 por ciento a fines de 2011, y subir a 6,9 por ciento en 2012. Esta evolución muestra la resistencia del empleo de una economía volcada a fortalecer la demanda agregada y el mercado interno ante los embates de la crisis externa y factores locales negativos. 

Esa línea defensiva es bombardeada con noticias abrumadoras que buscan afectar expectativas sociales y de inversión, hasta el nivel de estrujar el informe de empleo del Indec. Además de políticas activas de preservación del empleo existente, el escudo protector frente a ese complejo escenario es la recuperación de un sendero sostenido de crecimiento económico para poder absorber las nuevas personas que se incorpora al mercado laboral.

década ganada : una lectura crítica del modelo socioeconómico kirchnerista

Leemos en Analytica una mirada crítica sobre los pro y contras del modelo socioeconómico inaugurado en mayo de 2003:

La década kirchnerista, como toda etapa de transformaciones, concentra tanto apoyos sin matices como críticas feroces. Década ganada para unos, desperdiciada para algunos, perdida según otros. Opositores en 2003 que fueron convirtiéndose, con los años, a la fe K. Ex funcionarios que, muerto Néstor en 2010, idealizaron su gobierno para denostar, por la diferencia, las políticas seguidas por su continuadora, Cristina. Una dirigencia política que casi nunca en estos diez años logró imponer una contra-agenda positiva y conducente para alterar el avance arrollador de las políticas públicas.

La economía K también pugna por el rótulo de transformadora y, de nuevo, aquí el debate es intenso. ¿Populismo básico o cierta lógica de redistribución y metas de equidad? ¿Un modelo con Néstor y otro, diferente, con Cristina? ¿Incapacidad para tomar deuda responsablemente o decisión estratégica de desendeudarse? ¿Final de ciclo o una fase necesaria de correcciones para volver a crecer a tasas más altas? Todo opinable, sin dudas.

Cómo dejará el kirchnerismo la economía a fines de 2015 es un ejercicio que vale la pena realizar. Con relativa certeza, el PIB dentro de dos años será el doble que el de 2002 y mayor que el mejor nivel de la década de los noventa. Un buen punto de arranque para cualquier gobierno que lo suceda. No hay escenarios de crisis que tengan alta probabilidad de ocurrencia en los dos últimos años del gobierno de CFK.

En aspectos cualitativos, quizá lo elemental de la economía K pase por haber hecho retornar la capacidad para formular políticas económicas, algo que la propia naturaleza de la convertibilidad, en los años noventa, hacía imposible. La Argentina, en los dos mil, regresó al escenario de los países normales, integrado por aquellos que usan la política fiscal para expandir o contraer el producto; por los que eligen, un tiempo al menos, tener un dólar alto o bajo, los que utilizan la política monetaria para activar el crédito privado o aquellos que optan por modelos más autónomos de integración regional, por ejemplo.

Bajo esta independencia en la elección de los instrumentos de política económica fue posible que la crisis internacional 2008-09 se sorteara con escasos y transitorios efectos sobre la actividad y el empleo. Se hizo entonces un uso adecuado de la política fiscal, y sobre todo se devaluó el peso. La recuperación poscrisis, incluso, fue tan vigorosa como las expansiones de los primeros años. Como contraejemplo, en los noventa, la rigidez convertible hacía que cualquier shock negativo del exterior, como el tequila mexicano, la crisis del sudeste asiático y de Rusia, o la devaluación del real brasileño, deprimieran la economía real, en particular el empleo. Al no poder devaluar, cualquier “aleteo de mariposa” en el mundo derivaba en cuadros de crisis para la economía local. Como filosofía, entonces, haber abandonado los modelos exóticos, pensados para otras realidades, representa un avance fundamental.

Los primeros años del kirchnerismo plasmaron, además, el trípode virtuoso de los superávits gemelos (fiscal y externo) y el dólar alto y estable, una combinación virtuosa de objetivos macroeconómicos que rápidamente sacó a la economía de la depresión y creó puestos de trabajo como nunca antes en la historia contemporánea. El mundo hizo su parte, iniciándose en esos primeros años de kirchnerismo el boom de precios de las commodities. Es obvio que la elección de esos objetivos fue posible al existir una gran capacidad ociosa y un altísimo desempleo, porque había espacio para devaluar sin que haya un traslado automático a los precios y porque las presiones salariales tenían límites. Pero lo cierto es que a diez años de esa elección, debe pensarse que, para una economía de las características productivas de la argentina, ese trípode virtuoso fue la llave que abrió el camino del crecimiento sostenido.

A diferencia de otros momentos de la democracia, además, la economía que recibirá el próximo gobierno estará muy poco endeudada y con muy bajas necesidades anuales de financiamiento, hasta 2020 al menos. La gran reestructuración de 2005 (complementada en 2010) dejó un perfil de pagos muy holgado, que incluso permitiría regresar a los mercados voluntarios sin mayores dificultades y a tasas razonables, en un mundo que presagia costos de deuda muy reducidos por largo tiempo.

El kirchnerismo también se propuso, y alcanzó, objetivos sociales que ampliaron derechos en sectores postergados pero que, a la vez, limitaron el superávit fiscal. La Asignación Universal por Hijo (AUH), que llega a 3.5 millones de niños, o la incorporación de unos dos millones de jubilados al sistema representan cambios estructurales que difícilmente sean reversibles en futuros gobiernos. Hoy, 93% de los mayores de 65 años recibe una jubilación o una pensión. Sin embargo, una discusión profunda acerca de cómo lograr un financiamiento sustentable para estas políticas de largo alcance se volverá crucial en los próximos años.

En los servicios públicos y la infraestructura básica la herencia para el próximo gobierno no será favorable. Tarifas retrasadas, servicios deficientes y un estado subsidiando desprolijamente forman parte del problema. Sin marcos regulatorios y con discrecionalidad plena, es difícil que pensar en un boom de inversiones en infraestructura. La pérdida del autoabastecimiento energético es una muestra de los costos concretos de estas inconsistencias.

Es cierto que la estatización parcial de YPF es una jugada estructural para corregir parte del déficit, pero demandará tiempo. El kirchnerismo tuvo la virtud de reconocer el potencial de este activo estratégico y devolvérselo al Estado, después de haber cometido el error de avalar su privatización. Este legado kirchnerista también florecerá en manos del próximo gobierno.

Faltan aún dos años para finalizar la etapa política más extensa en las tres décadas democráticas, y todo indica que la economía todavía deberá atravesar zonas inciertas. La inflación es el tema principal a resolver; su persistencia ha reducido la rentabilidad de los sectores transables, las chances de aumentar el poder de compra de los salarios y la posibilidad de consolidar el ahorro en pesos. En 2012, además, reaparecieron viejos fantasmas argentinos, como la histeria por el dólar y la paulatina pérdida de reservas del Banco Central. Por ahora, si existe vocación política y pericia técnica, las dificultades son objetivamente manejables. El desafío mayor, a no dudarlo, es que el gobierno logre recuperar la alicaída confianza hasta el final de su mandato.

santa y fe: el impacto de la auh


Tras la reciente actualización del 35,3% de la AUH , que impacta sobre 1,8 millones de familias y 7,2 millones de personas directa o indirectamente, se logra el mayor poder adquisitivo del beneficio desde su creación en 2009.

La transferencia de $750 menuales por familia logra impactar de tal modo que baja la brecha entre el 10% más rico y más pobre de perceptores de ingresos a 11 veces a nivel nacional, caída de brecha polar que terminará también modelando un GINI mejorado.

El impacto nacional de estas transferencias millonarias de seguridad social a la ciudadanía - que solo por AUH suponen 16.000 millones anuales y por todo concepto 40.000.000 millones - , tiene su correlato regional y provincial.
Para observar la magnitud de la transferencia en Santa Fe, leemos en Nestornautas:

Leemos en Diario Uno: "A la provincia de Santa Fe, sólo por Asignación Universal por Hijo (AUH) y por Embarazo –que superan en la actualidad los 310 mil beneficiarios–, llegarán cada mes alrededor de 38 millones de pesos más, por lo cual la cifra total mensual alcanzará los 105.438.000 pesos.

La AUH aumentará desde el 1 de junio próximo a 460 pesos por hijo, mientras que hasta este mes el valor era de 340 pesos, un 35,3 por ciento menos. El jefe de la Unidad de Atención Integral de Ansés Santa Fe, Humberto Galarza, ratificó los números correspondientes a la provincia y expresó: “Son cifras muy importantes, porque serán 40 millones más en la provincia sólo en AUH”.

Y agregó: “Se trata de 1.300.000 pesos por día que se inyectan al mercado y es bueno señalarlo, ya que siempre hay dirigentes que discuten la inversión de la Nación en la provincia”.

En el mismo sentido, Galarza insistió: “Ésta es una de las medidas públicas que más aporta económicamente a la provincia, porque el dinero no sólo sirve para el sector que más lo necesita sino a todo el mercado. Sin dudas ese dinero va al gasto, son 1.300.000 pesos que se volcarán al consumo a diario”. "

La aclaración del amigo "Beto" Galarza resulta muy oportuna porque por acá se escucha a diario el discurso de radicales y socialistas (replicado por los medios hegemónicos a escala local) de que "Santa Fe aporta tanto...y no le vuelve nada, la plata no llega, se queda en Buenos Aires", o peor aun, "se va en subsidios a los negros del conurbano", y otras sandeces por el estilo.

Además de que el planteo expresa una idea de país absolutamente retrógada que condenaría a las provincias más pobres a perpetuarse en el atraso, encierra también una idea bastante rudimentaria respecto a como se despliega en el territorio el gasto público del Estado nacional, del cual el destinado a la seguridad social en sus diversas facetas (como la AUH o las jubilaciones) representa alrededor de un 38 %; siendo por lejos el rubro más significativo...

nicaragua, nuevos formatos de integración y la oposición de medios



Sin discutir la factibilidad de la obra o no, lo cierto es que la opo se expresa tambien en Nicaragua a través del periodista político top del país de Sandino. 

Interesante estandarización de las alternativas a los populismos, ya no solo en la Argentina sino en la región a través no de impersonales "medios opositores" sino de personajes de medios, populares y carismáticos. 

En el caso nicaraguense, como se ve en el video de apertura, con la enlatada argumentación regional sobre falta de libertad y concentración de poder,  confrontando además con un proyecto de notable importancia que de concretarse cambiaría el prefil productivo del país y la región , pero afectará de concretarse y de manera directa los intereses geopolíticos estadounidenses. Leemos?

 

Nicaragua proyecta con una empresa china un canal para rivalizar con Panamá


Daniel Ortega parece estar dispuesto a completar el proyecto, que es el eterno sueño de los nicaragüenses, pero críticos del sandinista han tomado con escepticismo el anuncio hecho con bombos y platillos. Carlos Fernando Chamorro, el periodista más respetado de Nicaragua, recordó en su programa diario de televisión que Ortega ha prometido en el pasado otros megaproyectos, como la construcción de una refinería financiada por Venezuela con una inversión de cuatro mil millones de dólares. El proyecto aún no se ha llevado a cabo, lo que genera dudas sobre el canal de 40 mil millones de dólares, un monto 25 veces mayor al presupuesto de gastos de Nicaragua, que asciende a 1.619 millones de dólares anuales.


“Antes de seguir sacando las cuentas de la lechera, porque mucha gente piensa que prácticamente el canal es una realidad, Nicaragua debería reflexionar con seriedad, primero sobre los aspectos institucionales para desarrollar un megaproyecto, porque aquí se habla de megaproyectos pero no se ha hecho ninguno”, dijo Chamorro. “Hay que hacer un examen de fondo, y ojalá que estas ilusiones no desvíen la atención del país de otros temas que son más pertinentes, como la productividad y los problemas de salud y educación”, agregó el periodista.


Ortega, sin embargo, pasa por sus horas más altas desde que regresó al poder en Nicaragua en 2007, y espera consolidar ese apoyo popular apelando al ansiado sueño nicaragüense de contar con un canal interoceánico que sacaría a este pequeño país de la miseria. 

El pasado domingo, como si fuera un encantador de serpientes, el exguerrillero se dirigió a centenares de sus simpatizantes en la pequeña ciudad de Niquinohomo para una celebración del 118 aniversario del natalicio de Augusto Sandino, el gran héroe de Nicaragua. Arropándose en la figura de Sandino, Ortega anunció que había notificado a Barack Obama que ahora sí, por fin, el canal será construido. “Es una inversión muy grande, una inversión que andará quizás arriba de los 40,000 millones de dólares, porque es una obra completa, porque es el Canal, porque son los Puertos que se van a construir también, porque son las pistas aéreas que se van a incorporar a todo el proyecto, porque es el ferrocarril también, porque son los oleoductos para que pueda cruzar petróleo del Mar Caribe al Pacífico. O sea, es una obra gigantesca”, dijo el caudillo a sus seguidores.

encuesta metropolitana




La Consultora Ceis en su monitor metropolitano relevó intención de voto para las legislativas de octubre. Los resultados abren el post (click para agrandar), la hegemonía del FPV sigue intacta y la fragmentación opositora aumenta respecto a la observada hace apenas un año y medio.



La ficha técnica se agrega a la derecha del post (click para agrandar) y más info se obtiene acá.


popularidad sin variaciones



Leemos en Clarín
 
Por Artemio López CONSULTORA EQUIS


Habiendo transitado un año de fuerte impacto de la crisis internacional en la región, que desaceleró el ritmo de crecimiento del país, la Argentina mantuvo sin embargo los niveles de consumo y empleo sin cambios significativos, por lo que su popularidad centrada en la figura de la Presidenta no registra variaciones respecto a octubre de 2011.

Aún más, desde el inicio de la crisis con la caída de Lehman Brothers, en el año 2008, el desempleo bajó de 8,8 al 7,9 por ciento, mostrando la fortaleza para defender el empleo local a diferencia de lo que sucedió en la década neoliberal, cuando con la crisis del Tequila el desempleo pasó, en solo un año, del 10,7% al 18,4%, entre 1994 y 1995.

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