miércoles, 29 de enero de 2014

El dirigente que se ganó el respeto

SANTA FE › A LOS 66 AÑOS, MURIO EL EX GOBERNADOR Y DIPUTADO NACIONAL JORGE OBEID

El dirigente que se ganó el respeto

Todo el arco político mostró su conmoción por el fallecimiento de un hombre que asoció su vida al peronismo. Enfermo de gravedad, aceptó ser candidato en las últimas elecciones. El gobernador Bonfatti decretó dos días de duelo.
La muerte de Jorge Obeid conmovió al ámbito político, al conocerse su deceso ayer a las cuatro de la tarde en la clínica de la ciudad de Santa Fe donde había sido internado el viernes. Referentes de todos los partidos, gremios y organizaciones sociales expresaron sus condolencias para con la familia de quien fuera dos veces gobernador y actual diputado nacional. El Turco, entrerriano de nacimiento, santafesino por opción, falleció a los 66 años y dejó una trayectoria de la que cosechó lealtades y polémicas, y el reconocimiento de sus adversarios en la política como "un militante fiel a sus convicciones toda su vida", según uno de ellos, el gobernador Antonio Bonfatti, quien decretó dos días de duelo en la provincia. La banca que deja vacante en la Cámara de Diputados la ocupará el vicerrector de la Universidad Nacional de Rosario, Eduardo Seminara.
Obeid luchaba desde hace tiempo contra el cáncer, enfermedad que no logró arredrarlo de aceptar la misión que le encomendó la presidenta Cristina Fernández de Kirchner para encabezar la lista de diputados nacionales por el Frente para la Victoria en Santa Fe y afrontar la campaña a pesar de la dolencia que lo aquejaba. El viernes pasado sufrió una tromboembolia mientras se encontraba en su domicilio de la ciudad de Santa Fe. Sus familiares lo internaron en el sanatorio San Jerónimo, y ya desde el entorno había trascendido que el estado del legislador era delicado. Ayer, pasadas las 16, se informó que había fallecido. Desde anoche lo velan en una sala fúnebre de Saavedra al 2900, en la capital provincial. Hoy sepultarán sus restos en el cementerio jardín Lar de Paz, sobre la ruta provincial 2, en la localidad de Monte Vera.
Obeid había nacido el 24 de noviembre de 1947 en la ciudad entrerriana de Diamante, donde vivió con sus padres Juan y Alcira D'Acierno hasta los 17 años, edad en la que migró a Santa Fe para cursar la carrera de Ingeniería Química en la Universidad Nacional del Litoral. En la facultad ejerció como docente entre 1972 y 1976, época en la que empezó a militar en la Juventud Peronista, organización de la que llegó a ser jefe de la regional II hasta su renuncia en 1974, cuando se distanció de Montoneros para integrar la JP Lealtad.
Uno de sus principales orgullos fue haber sido uno de los pocos dirigentes que acompañaron a Juan Domingo Perón en su regreso en 1973. Con la irrupción de la dictadura cívico militar, decidió exiliarse en Perú. Al poco tiempo, Obeid regresó de incógnito pero fue capturado en Diamante, adonde se encontraba en plan de visitar a su familia. Como su detención fue blanqueada por el Poder Ejecutivo, a mediados de 1977 recuperó la libertad.
Su trayectoria pública fue tan superlativa en su vida que pocos saben que desde aquellos años de plomo y hasta 1987 ejerció su profesión de ingeniero en el área de poliuretanos en la constructora industrial Cinter. Para entonces, ya ocupaba espacios de responsabilidad dentro del Partido Justicialista, donde llegó a ser vocal titular del Consejo Provincial. Es que la política, como así también la lectura y de algún modo su corazón albirrojo por Unión de Santa Fe, era su gran pasión. De ese ser y pensar en política cultivó amistades que lo enorgullecían, como la que tenía con Fidel Castro, y otras relaciones que prefería olvidar como la que sostuvo en sus años de gobernador con el ex arzobispo procesado por abuso de menores Edgardo Storni.
Obeid abandonó la actividad privada el año en el que resultó electo concejal de Santa Fe, cargo que ocupó hasta 1991. Antes, en 1989, asumió como intendente interino de la ciudad capital tras la destitución de Carlos Aurelio Martínez. Para entonces, era el secretario general de su partido. Las urnas lo confirmaron como intendente para el período 1991/95. Presidió en esos años la Federación Argentina de Municipios y participó de la Convención que reformó la Constitución de la Nación en 1994.
Mantuvo una relación de idas y vueltas con Carlos Reutemann, quien por entonces era considerado "el gran elector" de la provincia. Fue de su mano que en 1995 asumió por primera vez la Gobernación con el 47,8 por ciento de los votos. En 1999 fue electo diputado nacional, mientras Reutemann volvía a la Casa Gris por otros cuatro años.
En 2003 desafió el corral que pretendía imponerle el actual senador, quien promovió un sublema aparte, y una tarde en su casa del barrio Ciudadela llamó a conferencia de prensa para anunciar su postulación a gobernador por segunda vez, acompañado en esa ocasión por la arquitecta María Eugenia Bielsa, todavía desconocida en la política santafesina. "Me siento realmente conmovido de haber participado y apoyado ese proyecto desde un primer momento, de haber trabajado en esta provincia para que Néstor Kirchner fuera presidente", dijo aquella vez.
La ley de lemas le posibilitó sumar todas las corrientes del PJ y derrotar a Hermes Binner para ungirse como gobernador por segunda vez y con el 50,95 por ciento de los sufragios. En 2007, al no poder presentarse a reelección, volvió a ser electo diputado nacional por el Frente para la Victoria, hasta que en 2009 "conflicto mediante del gobierno con las patronales del sector agropecuario" formalizó su salto al bloque Santa Fe Federal, dentro del PJ, pero antikirchnerista. Ese alejamiento fue menguando a medida que la oposición desde el ruralismo se fue desdibujando. Hasta que la presidenta Cristina Fernández le rehabilitó el lugar perdido dentro del peronismo para encomendarle el encabezamiento de la lista de diputados en las legislativas de 2013, luego de la negativa planteada por María Eugenia Bielsa a ocupar ese puesto.
Conmovidos.
Nadie quedó ajeno a la noticia del fallecimiento del ex mandatario. Hubo múltiples expresiones de condolencia y en general, propios y extraños concluyeron en que la desaparición física de Obeid es "una pérdida importante para la política de esta provincia". Para muestra bastan algunos de los numerosos mensajes publicados en la red social Twitter.
El gobernador Antonio Bonfatti señaló: "Nos deja un hombre que fue fiel a sus convicciones toda su vida. Un abrazo fraterno a sus familiares".
Los diputados justicialistas Josefina González y Marcos Cleri, compañeros de lista electos con Obeid en octubre pasado, reconocieron que "como peronistas, Jorge fue y será siempre una fuerte referencia de compromiso inalterable con nuestra causa, y a la vez un ejemplo de grandeza y humildad en la militancia cotidiana. Como dirigente respetuoso de las diferencias, su muerte es una pérdida para la democracia argentina".
Su rival en los comicios de 2003, Hermes Binner, comunicó su "pesar y condolencias a su familia, amigos y compañeros", igual que el senador Rubén Giustiniani. El radical Ricardo Alfonsín despidió "a un amigo justicialista, hombre de diálogo, respetuoso de las diferencias y defensor de la democracia".
Héctor Cavallero, intendente rosarino en un tramo de la primera gobernación obeidista, lo definió como "un militante del campo nacional y popular, que como todo gobernante recibió apoyos y críticas, pero que nadie cuestionó su honestidad y su vocación de servicio".
Despedida.
Uno de los hombres que más conoció a Jorge Obeid, incluso a puertas cerradas, fue Roberto Rosúa, a partir de acompañarlo como ministro de Gobierno en ambos períodos en la Casa Gris. Ayer, en diálogo con Rosario/12, reveló que Obeid lo llamó la semana pasada y conversaron por última vez. "Me dio la sensación de que se estaba despidiendo, sinceramente. Por el tono afectuoso, sensible, me dejó esa impresión, al menos los que sabíamos de lo irremediable de su enfermedad", contó Rosúa. "Trabajamos codo a codo, con discusiones duras por los temas de gobierno, pero siempre desde la buena fe. En todo momento, aún fuera de la escena pública era un militante político, la prueba fue el tremendo sacrificio que soportó para cumplir como candidato en la última campaña", recordó. Y lo definió como "muy apasionado por la lectura literaria, de historia y de política".

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