lunes, 30 de junio de 2014

parece que para binner no

Con Internet el cerebro se volvió más ágil y funcional

Evolución del conocimientoLos especialistas aseguran que la mente humana ya se transformó. Y que a cambio de esos beneficios, se debilitó la memoria. El quiebre fuerte comenzó en los ‘90 y ahora se ven los resultados.

  • Marcelo Bellucci
No es ningún secreto que gracias a la tecnología, la capacidad funcional del cerebro está disminuyendo. Así, Google se ocupa de retener fechas, nombres y antecedentes; el celular conserva todos los números imaginables y el GPS, calcula la mejor ruta de regreso. Mientras algunos apocalípticos ven en este proceso una capitulación voluntaria ante las máquinas, otros sostienen que cambió la forma en que gestionamos la memoria, ya que ahora, se desarrollan otras áreas como la inteligencia emocional y la capacidad para lidiar con varios problemas en simultáneo.
“Desde el punto de vista funcional, el cerebro es algo plástico que siempre está evolucionando. Este progreso, si cotejamos la historia de la humanidad, es algo permanente. Quizás ahora se ve más reflejado por el brusco cambio que representó Internet para el conocimiento. Como ya ocurrió con la calculadora o la fotografía, la gente cambió la forma de realizar abstracciones y de memorizar la información. Las modificaciones que introduce la tecnología afectan la forma en que el cerebro almacena los datos, ya que ahora es capaz de delegar más funciones y recordar de forma selectiva”, sostiene el Dr. Roberto Rey, Director del Instituto Argentino de Investigación Neurológica (IADIN).
En un artículo publicado en Scientific American, Daniel Wegner y Adrian Ward, dos investigadores de Harvard, suscriben que, hasta la aparición de Internet, la información se restringía a las respuestas que el entorno podía ofrecer ante una duda. “Tratamos a Internet como a un compañero de memoria transactiva, alguien con el cual compartimos nuestros detalles más íntimos”.
Internet no sólo cumple el rol de otras personas, sino que pasa a formar parte de nuestras propias facultades mentales. “En el apogeo de la era del conocimiento hay una generación convencida de saber más que nunca, cuando su dependencia a Internet pudiera implicar que tal vez sepa cada vez menos sobre el mundo que la rodea”, concluyen los investigadores.
“La función del cerebro cambia y se va adaptando a las necesidades de la gente. Ser memorioso deja de ser una virtud porque la acumulación de datos es irrelevante. En cambio, el cerebro se convierte en un buscador de información que debe trabajar en varios niveles al mismo tiempo. En cuando al rol de los hemisferios (el derecho emocional y el izquierdo racional o dominante) la reacomodación se da en todos los niveles y ninguno gana protagonismo”, sostiene María Roca, directora del laboratorio de investigación en neuropsicología de la Fundación INECO.
El cerebro es un órgano que se va moldeando mediante la experiencia. Nicholas Carr, en su libro Que está haciendo Internet con nuestras mentes, explica que la tecnología que usamos para hallar, guardar y compartir información puede, literalmente, alterar nuestros procesos neuronales. Y si bien reconoce que nos vuelve más hábiles para leer superficialmente la información y cumplir varias tareas en simultáneo, “también somos menos capaces de concentración, contemplación y reflexión”.
El cambio cultural para la forma en que se procesa las ideas fue en 1981 cuando se inició la distribución de la IBM 5150, considerada la primera PC hogareña. Con la llegada de Internet, a fines de los 90, se comenzó a delinear la idea de una biblioteca universal del conocimiento. El ciclo cibernético se completó con los teléfonos inteligentes, que como un oráculo en miniatura, son capaces de responder a todas las dudas al instante.
El avance tecnológico derrumba paradigmas. “Así, las formas de procesamiento que eran habituales en generaciones anteriores se alteran y si en el pasado el procesamiento de la información era más lineal, actualmente es en paralelo, por eso una persona puede mantener al mismo tiempo varias conversaciones a través de Twitter, SMS y chat sin inconvenientes”, detalla el neurólogo Ricardo Allegri.
Otros consideran que el cerebro es una máquina a la que nunca se termina de aprovechar. Y que las neuronas se combinan para que cada una pueda procesar muchos recuerdos a la vez, aumentando de manera exponencial la capacidad de memorizar. Para que el ejemplo sea más gráfico, si el cerebro fuera una computadora, sería capaz de almacenar 1 millón de Gigabytes, lo que equivaldría a 40.000 películas en Blu-ray. Y si pasara a ser un reproductor, podría estar funcionando durante más de 300 años hasta agotar toda su capacidad retentiva.

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