jueves, 24 de abril de 2014

columnista maria emilia grande

Encrucijada 2015

Gran expectativa concitó en el mundo político argentino, la aparición de un nuevo nucleamiento: el Frente Amplio Unen. Desde el peronismo,  los dos candidatos con más chances no ven hoy en el horizonte la necesidad imperiosa de unirse.

Convergen allí ocho partidos políticos. En realidad es el socialismo, el radicalismo con sus escisiones y Pino Solanas como desprendimiento  del peronismo originario. En dicha presentación pareciera que se puso el carro delante del caballo, al priorizar la lectura de un documento generalista, a la presentación de un proyecto con políticas estudiadas y analizadas sobre los temas que imperiosamente necesitan Argentina y más aún, un electorado de cara al 2015. Me decía Rosendo Fraga que lo mejor que pudieron hacer los protagonistas del acto,  es guardar silencio y sólo dejar oír las voces de Brandoni y Jairo. Es muy triste que la política ceda tanto espacio a los artistas. Rosendo desde su análisis político tiene razón si sustenta su posición desde el hartazgo que producen ciertos discursos tediosos, aburridos y hasta mentirosos. Consultado el diputado Aguad sobre el por qué del silencio de los cinco candidatos presidenciables del grupo que ayer se presentó en sociedad, lo justificó diciendo "es mejor el silencio dado que los discursos políticos suelen ser muy aburridos". Estoy absolutamente convencida que los argentinos merecemos reencontrarnos con la política, enamorarnos de ella como dice Julio Bárbaro. Indudablemente la foto de esta semana no permite en ese sentido ser muy optimistas. Hace tiempo insisto sobre el fracaso de los partidos y sobre la necesidad de rescatarlos del ostracismo. De no trabajar su rescate, las vanidades herirán cualquier espacio que se presente aún, con las mejores intenciones. Lilita Carrió fue cooptada, a mi entender, por el peronismo por aquello de "todos somos peronistas", cuando al concluir el acto sólo se limitó a declarar "yo no creo en las ideologías, hay que salvar la república". Siempre se ha dicho que el peronismo es pragmático a la hora de separar lo importante de lo urgente y al priorizar el poder como sujeto de cualquier desarrollo político. Si mi lectura no es incorrecta, lo que Lilita Carrió expresó con la frase antes citada es: vayamos por el poder y luego vemos cómo explicamos su contenido. De lo contrario no se entiende cómo habiendo sido denunciante de Mauricio Macri y habiendo tratado de "malos, feos y sucios" a muchos de los ahí presentes; se convirtió en impulsora de la participación del PRO en este nuevo espacio político. (Y no vale Lilita decir que no es con Macri sino con el PRO). También hubiese sido más honesto de parte de los integrantes de este sector preguntarle a Macri si quiere estar con ellos y en todo caso  invitarlo, dado que buscarlo después por necesidad suena cuanto menos indecoroso.

Desde el otro sector, me refiero al peronismo,  hoy los dos candidatos con más chances no ven en el horizonte la necesidad imperiosa de unirse. Scioli y Massa transitan el desencuentro como un valor agregado, no advirtiendo que con esta estrategia ambos tienen más posibilidades de perder que de ganar. En el caso de estos candidatos se vuelve doblemente necesario el hecho de mostrar no sólo sus tácticas para llegar a la Casa Rosada sino fundamentalmente qué harían luego sí eso ocurre. Advierto sobre la doble necesidad de ser claros de ambos candidatos, porque así como el peronismo empezando por Duhalde y Lavagna, continuando con Kirchner y Lavagna recuperó el empleo, retrajo la pobreza y generó  un notable crecimiento;  luego la proliferación de la corrupción y los desaciertos en muchas políticas del gobierno, colocaron al país de este presente, frente a los mismos problemas de aquel principio de década. 

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