domingo, 29 de mayo de 2011

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Territorios, liderazgos y referentes, luego de las primarias en Santa Fe

Transformaciones territoriales, nuevos y reciclados espacios políticos, liderazgos consolidados, referentes en crecimiento y figuras emergentes. Las elecciones primarias de Santa Fe ofrecen, con la provisoriedad y fragilidad del caso, algunos trazos que actualizan el mapa de la política local.


Transformaciones territoriales, nuevos y reciclados espacios políticos, liderazgos consolidados, referentes en crecimiento y figuras emergentes. Las elecciones primarias de Santa Fe ofrecen, con la provisoriedad y fragilidad del caso, algunos trazos que actualizan el mapa de la política local. Algunos puntos a considerar:
La locomotora
María Eugenia Bielsa fue la precandidata más votada en las primarias. Su holgado triunfo por la primera candidatura a diputada provincial por el Frente Santa Fe para Todos abre dos escenarios novedosos. El primero es virtual y tiene impacto institucional. Podría ser la protagonista, en caso de que el Frente Progresista gane las elecciones a gobernador, de una inédita situación en la que no coincidirían los oficialismos en el Ejecutivo y en la Cámara de Diputados. En lo concreto e inmediato, su aspiradora de votos la convierte en actor clave al interior del peronismo, de cara a las generales. De los 303 mil votos que sacó, poco menos de la mitad los sacó en Rosario. El resto los recolectó a lo largo y a lo ancho del territorio provincial, con triunfos resonantes en departamentos otrora impensados para un referente del sur, cuya campaña además fue solapada por la de las precandidaturas al Ejecutivo. Seguramente, en ese cúmulo de sufragios hay una enorme ponderación de su imagen, de su gestión como vicegobernadora pero también, probablemente, una estrategia de voto partidario y territorial. Una hipótesis a desarrollar es la de un “sistema peronista” provincial que, con el kirchnerismo puro y el reutemismo duro como bordes, encontró en la figura de la ex vicegobernadora de Jorge Obeid una síntesis del equilibrio entre espacio kirchnerista y “peronista santafesino”.
Voto refugio
Esta hipótesis se encadena en una conformación de una suerte de “voto refugio” dentro del Frente Santa Fe para Todos, que aceptó el crecimiento que elección tras elección viene experimentando Agustín Rosssi, pero que a su vez intenta contenerlo dificultándole la superación de techos. En este esquema, la victoria del presidente del bloque oficialista de diputados nacionales es, a diferencia de la de Antonio Bonfatti en el Frente Progresista, a la conquista de una primera minoría. Ese voto refugio, que intersecciona con el kirchnerismo y el reutemismo ampliado en sus límites, se atrincheró fundamentalmente en la lista de Omar Perotti y, en menor medida en la de Rafael Bielsa. Caso el del ex canciller que, con un apoyo desproporcionado de la Casa Rosada, operó más como un tapón que como una colectora de Rossi, sembrando dudas sobre las definiciones del gobierno nacional.
Este voto refugio, que podría denominarse obeidismo ampliado o peronismo tradicional santafesino, parece definir una suerte de arquitectura de contención y condicionamiento al candidato ganador. Como “cuarta columna”, al menos una franja del electorado de Miguel Del Sel se convirtió en la trinchera del reutemismo de paladar negro, abre una puerta de fuga al voto más conservador de ese espacio. Las consecuencias de este mapa no están tan claras. En primera medida, obligaría a Rossi a ampliar su oferta electoral y negociar con la liga de los otros tercios. Esta apuesta, de todos modos, tiene sus límites. Tanto más con la boleta única. El armado de una línea Maginot sobre el candidato ganador de las primarias, con la voluntad de condicionarlo, presupone la disposición a asumir una estrategia de derrota. Si la voluntad justicialista, por referentes o por electorado, se guiara por la perspectiva cierta de triunfo, no es de descartar una polarización que termine «Giustinianizando» al peronismo no kirchnerista y pulverizando la pequeña fortuna amasada por Del Sel en las primarias. En elecciones como las de Catamarca, el peronismo funcionó así. Santa Fe no es Catamarca. Será clave cómo juegue Cristina y, en menor medida, Carlos Reutemann.
Modelo
La presidenta tiene hoy una amplia libertad para actuar en Santa Fe y en el país. Su figura domina el espectro político en un contexto en el que “el modelo” en términos políticos, económicos y sociales se ensancha a tal punto que muy pocos quedan afuera. Menos en Santa Fe, donde los dos ganadores de las primarias pueden identificarse con ese proceso. Conducen espacios en los que, paradójicamente, conviven y lidian con sectores abierta o solapadamente refractarios a la corriente nacional. Depende de cómo juegue Hermes Binner en la elección nacional, pero en Santa Fe, hoy Cristina tiene la libertad de ganar de diferentes formas. También tiene un límite probable la táctica de plebiscitar el modelo en un escenario quizás más parecido a una puja bipartidista que una confrontación ideológica.
La cuarta columna
El cuadro del panpenorismo encuentra como novedoso actor a Miguel Del Sel, candidato del macrismo pero con sabor a menemismo-reutemismo, que luego de muchísimo tiempo reconstituyó una tercera fuerza provincial. Su caudal en las primarias excede largamente la entelequia del voto sojero. Colecta, ciertamente, en un carril de votantes conservadores del interior, que supo definir elecciones tanto para el lado del justicialismo como del binnerismo. Pero su huella más fina parece dibujarse en una herencia del voto reutemista puro y duro, que lo lleva no sólo al corazón de la soja sino a la profundidad de los cordones urbanos. De los 235 mil votos que sacó en toda la provincia, 91.860 los aportó en Rosario.
Proporcionalmente, quedó más lejos del justicialismo y el Frente Progresista en la ciudad de Santa Fe. Es más, del centro hacia el sur es donde mejora su porcentaje de votos frente a los partidos tradicionales. Con un caída de 130 mil votos en blancos y anulados entre las primarias de 2007 y las primarias de 2011, el humorista fue eficiente, en departamentos como San Martín, Caseros o San Lorenzo, en captar esos sufragios “recuperados”. Donde otras fuerzas pudieron captar ese voto, como el Frente Progresista en La Capital o distintas vertientes del justicialismo en el centro norte, encontró un techo. Otro dato, aunque sea para el juego numérico. Voto más, voto menos, 200 mil votos fueron los que en 2007 sumó entre la interna abierta y la elección general. Son también poco más de 200 mil los votos de Unión Pro. No necesariamente son los mismos, pero dan cuenta de una franja móvil de electores “flotantes”.
Liderazgo
En el Frente Progresista, la arquitectura poselectoral parece más clara, más allá de los chisporroteos entre radicales y socialistas. El liderazgo de Hermes Binner, construido en base a una imagen y una extensión territorial más que considerable, no habilita muchos condicionamientos. El radicalismo exhibe sus triunfos distritales en ciudades y departamentos. Pero su suerte electoral parece demasiado atada a la del Frente Progresista como para convertir al cisma o al boicot en peligros absolutos. No está claro un espacio al cual podrían ir a parar los votos radicales en un escenario de rebelión.
Rosarinos
Si de poder territorial se trata, el intendente Miguel Lifschitz se convirtió en otra de las grandes locomotoras electorales de la primaria. Sacó menos votos que la ex vicegobernadora pero su enorme caudal lo acumuló en un solo distrito, Rosario. Habla de su gestión, de su carisma y de su proyección, que dejó pagando a entusiastas analistas de hoy, que años atrás lo dieron por fusilado. Pero también habla de la consolidación de la identidad política entre la ciudad y el socialismo. Una mezcla de aparato y cultura política que, ya se dijo aquí, en rigor se exhibió en los peores momentos. Por ejemplo, cuando un poco conocido Lifschitz ganó la Intendencia por un puñado de votos. Si bien no es una garantía absoluta, Rosario le da al socialismo un piso electoral asimilable al que muchos distritos de todo el país le dan al peronismo. Si el candidato magnetiza bien, y si no, también.
Territorios
Se consolida también en toda la provincia una tendencia inaugurada en las elecciones de 2007. Un cambio estructural en la territorialización del voto para candidatos a gobernador. Los candidatos del sur de la provincia definitivamente saltaron la tranquera de viejos enconos geográficos y hoy recolectan votos en distintos rincones de la provincia. A la inversa de lo que ocurría con Reutemann, hacen de Barrancas arriba la diferencia que suma a su electorado de origen. El santafesino Barletta no pudo proyectar su figura en territorio socialista y el nacido y criado Juan Carlos Mercier fue pulverizado por el cosmopolitismo pero también porque el “voto territorial” del norte se mudó a Rafaela. Estos cambios no se dan en todos los niveles. El hecho de que la mayoría de los senadores que fueron a internas ganaron cómodamente en sus territorios da cuenta de que hay trincheras en los que la figura del jefe político resiste. Al menos por ahora.
Dispersión
En la comparación entre internas abiertas de 2007 y primarias de 2011, el voto en blanco y anulado se redujo, lo cual acota las críticas al nuevo sistema electoral y da cuenta de una oferta electoral más abarcativa en esta oportunidad. La diferencia de votos no válidos entre cargos ejecutivos y legislativos habla de alguna manera de que la agenda electoral, traducida en inversión publicitaria, concentró la puja en cargos ejecutivos de tal manera que empujó a los márgenes a la pulseada legislativa. Como contrapartida, la boleta única y la menor carga promocional deconstruyeron los armados imaginados en muchas mesas electorales.
Economía
La hegemonía del “modelo” se vio en la campaña. La macreoconomía no dominó los ejes de campaña de los candidatos. No se hizo diferencia con subir o bajar impuestos o hablar a favor del libre mercado. Más bien, en este aspecto, las propuestas pasaron por factores de sintonía fina, como estrategias productivas y de industrialización. Lo que sí figuró claramente es el debate sobre infraestructura, tanto vial como de saneamiento y de vivienda.

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