martes, 17 de mayo de 2011

ELECCIONES 2011

El dilema del panradicalismo

Por Artemio López
13/05/11 - 09:17
El panradicalismo debe resolver su dilema bonaerense, que supone que una fuerza que sobre el 40% del electorado total (ese es el peso electoral bonaerense a nivel nacional) no logra desplegar un candidato que mida más de 10% está ipso facto sin chances ningunas de constituirse en alternativa competitiva nacional.
Para buscar una solución a este intríngulis parece encaminarse a incorporar un candidato todoterreno como Francisco de Narváez, hoy casi una franquicia, que en principio parece alcanzar el 17% de intención de voto en territorio bonaerense. No es mucho, pero es más que lo que tenía la UCR antes de la exótica alianza, aún eventual, dado que su candidata tradicional, Margarita Stolbizer, alcanzaba el 10% de las preferencias.
Desde el punto de vista de la ingeniería electoral, la decisión de los estrategas panradicales en apariencia suena lógica. Si se analiza el impacto político de la decisión de incorporar al candidato colombiano, las conclusiones son otras: da toda la impresión de que están bailando “sobre la turbina de Fukushima”, pero en lo inmediato hay elecciones y la lógica electoral es la que manda, al menos hasta Octubre así será.
Sin embargo, debe rápidamente señalarse que, más allá de las sumas aritméticas, la unidad de fuerzas y candidatos con tradiciones políticas muy disímiles pueden generar un efecto suma cero e incorporar por proa los votos que se pierden por popa, para ser gráficos con el ejemplo y salir del vetusto esquema de “izquierda y derecha”, de paso.
Probablemente algo de esto suceda, sobre todo si el conjunto de los opositores que han renunciado a protagonizar la elección de octubre, en particular Mauricio Macri, refugiado en su multicolor pelotero de Capital, ya definitivamente decide apoyar también él la alternativa panradical. Si tal alianza se explicita en listas de unidad y acontece mediáticamente como un hecho, sucederá que al final del día el oficialismo será favorecido por la suma de electores PRO que, antes que votar a la UCR, optan por el FpV (que son muchos) y, contrario sensu, aquellos electores de tradición radical que, antes que votar candidatos de centro derecha, optarán también por el oficialismo (y no son pocos), además de las conocidas alternativas de rechazo silencioso consistente en no votar o votar en blanco.
Así las cosas, en líneas generales con esta unidad opositora forzada por las circunstancias electorales y el despoblamiento de candidatos con actitud para enfrentar coyunturas electorales adversas, de continuar el panorama de este modo, el oficialismo dará vuelta el 55% de los votos nacionales sin demasiada dificultad.
Finalmente, cabe esperar cómo reaccionarán los aliados socialistas frente a este giro del panradicalismo. Pistas hay: Roy Cortina, en Capital, ya anunció que será aliado de Pino Solanas y rompió su acuerdo con la UCR, que en apariencia queda con Ricardo López Murphy como referente de volumen electoral propio y único (8% de intención de voto), capaz de digerir la alianza bonaerense con el ex titular de Casa Tía. Si Cortina no se baja (jeje) y su ruptura se extiende a nivel nacional e involucra una toma de posición partidaria del socialismo, existe la posibilidad de constitución de una tercera alternativa que articule inicialmente el voto de Proyecto Sur de Solanas en Capital, donde se materializan diez de cada cien votos en el total del país, que pueden aportar un punto nacional de sufragios; el GEN bonaerense de Stolbizer, que supone el ingreso de cuatro puntos nacionales en territorio bonaerense, de donde surgen 38 de cada cien votos nacionales; el Partido Nuevo, de Juez en Córdoba, que genera 8,5 de cada cien votos nacionales, con la suma de otros cuatro puntos nacionales probables, y Hermes Binner en Santa Fe, donde hay nueve de cada cien votos nacionales y que sumará al eventual espacio de centro izquierda cerca de cuatro puntos nacionales.
Para que esto sea posible, claro, el gobernador Binner deberá antes resolver su doble dilema provincial: imponer a su candidato Bonfatti en la interna del Acuerdo Cívico y Social y adicionalmente ganar la provincia. Si esto sucede, Hermes bien podría encabezar una alternativa nacional de no menos del 10% de votos de base y ser fiel a su sentencia reciente: “Si acuerdan con De Narváez, yo me borro”. Lo veremos pronto.

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