Las internas de Santa Fe empiezan a definir el futuro de Binner y la UCR
15/05/11El resultado será clave para la alianza del socialismo con Alfonsín. Los K juegan otro partido.
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Una simple elección primaria y abierta en la provincia de Santa Fe tendrá consecuencias inéditas a nivel nacional : los resultados podrían hundir o proyectar al país al gobernador socialista Hermes Binner; reposicionar a la UCR, o hasta reflotar al kirchnerismo en un distrito que siempre le fue ajeno al punto de que parecía irremontable tras la crisis con el campo en 2008. El próximo domingo se conocerán los ganadores de esta intensa pugna que copó las calles y las conversaciones del cuarto distrito electoral.
El escenario santafesino se llenó de cambios en 2011. Cuando Binner suponía un camino sin obstáculos para designar al candidato a la gobernación (Santa Fe no tiene reelección), le creció una interna feroz: Rubén Giustiniani, senador nacional y presidente del Partido, se subió a la pelea. Esa competencia partió en dos la escena socialista a la que se sumó además otra complicación desde un rincón aliado: Mario Barletta, el intendente radical de Santa Fe que también es parte del Frente Cívico y Social, compite por la candidatura que, a la vista de las últimas encuestas, muestra una tendencia pareja para los tres .
Las repercusiones de esta pelea todavía son inciertas. En principio, el Binner apostó todo a sostener a su delfín, el ministro de Gobierno Antonio Bonfatti, un funcionario de prestigio pero de bajísimo conocimiento público antes de esta competencia. Así, Binner postergó cualquier decisión personal a los resultados del domingo dejando a la espera de definiciones a Ricardo Alfonsín que lo contaba como número dos en la fórmula presidencial.
Peor aún, esta semana los enviados de la UCR, comandados por Gerardo Morales, se fueron masticando bronca de una reunión en Rosario en la que Binner ni siquiera se sentó a la mesa. Sucede además que un triunfo del postulante de Binner todavía le dejaría tiempo, según algunos estrategas del gobernador, de treparse solo a una candidatura presidencial y posicionarse como otra alternativa en el futuro camino hacia el 2015. Inquieto, Alfonsín decidió pisar la provincia pero para apoyar al radical Barletta .
Es posible que esta competencia impensada en el oficialismo provincial le haya dado margen para crecer al Frente para la Victoria. Lo concreto es que la interna kirchnerista entre el diputado nacional Agustín Rossi y el ex canciller Rafael Bielsa arroja adhesiones que nadie imaginaba en las legislativas de 2009 cuando los protagonistas de la pelea eran los socialistas y Carlos Reutemann, el ex gobernador que ya entonces se presentaba con una clara distancia del Gobierno nacional. El tercero en discordia en esa pelea es Omar Perotti, el intendente de Rafaela, la ciudad que Cristina Kirchner señaló como ejemplo del boom agrícola industrial antes de que estallara la crisis con el campo.
En la otra punta está el humorista Miguel del Sel, por el PRO, sin competidor en la interna y buscando quedarse con la centro derecha y el peronismo anti K.
Santa Fe inauguró las primarias en 2007, un antecedente que luego fue tomado por la Casa Rosada para la reforma que se implementará por primera vez el 14 de agosto. A diferencia de la interna nacional, que ya se proyecta como una primera vuelta general -porque no hay más de un precandidato por alianza-, esta competencia provincial muestra todo lo contrario. Será también el primer test de grandes dimensiones en un año electoral donde el país elegirá nada menos que a su Presidente.
El escenario santafesino se llenó de cambios en 2011. Cuando Binner suponía un camino sin obstáculos para designar al candidato a la gobernación (Santa Fe no tiene reelección), le creció una interna feroz: Rubén Giustiniani, senador nacional y presidente del Partido, se subió a la pelea. Esa competencia partió en dos la escena socialista a la que se sumó además otra complicación desde un rincón aliado: Mario Barletta, el intendente radical de Santa Fe que también es parte del Frente Cívico y Social, compite por la candidatura que, a la vista de las últimas encuestas, muestra una tendencia pareja para los tres .
Las repercusiones de esta pelea todavía son inciertas. En principio, el Binner apostó todo a sostener a su delfín, el ministro de Gobierno Antonio Bonfatti, un funcionario de prestigio pero de bajísimo conocimiento público antes de esta competencia. Así, Binner postergó cualquier decisión personal a los resultados del domingo dejando a la espera de definiciones a Ricardo Alfonsín que lo contaba como número dos en la fórmula presidencial.
Peor aún, esta semana los enviados de la UCR, comandados por Gerardo Morales, se fueron masticando bronca de una reunión en Rosario en la que Binner ni siquiera se sentó a la mesa. Sucede además que un triunfo del postulante de Binner todavía le dejaría tiempo, según algunos estrategas del gobernador, de treparse solo a una candidatura presidencial y posicionarse como otra alternativa en el futuro camino hacia el 2015. Inquieto, Alfonsín decidió pisar la provincia pero para apoyar al radical Barletta .
Es posible que esta competencia impensada en el oficialismo provincial le haya dado margen para crecer al Frente para la Victoria. Lo concreto es que la interna kirchnerista entre el diputado nacional Agustín Rossi y el ex canciller Rafael Bielsa arroja adhesiones que nadie imaginaba en las legislativas de 2009 cuando los protagonistas de la pelea eran los socialistas y Carlos Reutemann, el ex gobernador que ya entonces se presentaba con una clara distancia del Gobierno nacional. El tercero en discordia en esa pelea es Omar Perotti, el intendente de Rafaela, la ciudad que Cristina Kirchner señaló como ejemplo del boom agrícola industrial antes de que estallara la crisis con el campo.
En la otra punta está el humorista Miguel del Sel, por el PRO, sin competidor en la interna y buscando quedarse con la centro derecha y el peronismo anti K.
Santa Fe inauguró las primarias en 2007, un antecedente que luego fue tomado por la Casa Rosada para la reforma que se implementará por primera vez el 14 de agosto. A diferencia de la interna nacional, que ya se proyecta como una primera vuelta general -porque no hay más de un precandidato por alianza-, esta competencia provincial muestra todo lo contrario. Será también el primer test de grandes dimensiones en un año electoral donde el país elegirá nada menos que a su Presidente.
Una verdadera guerra de encuestas
A una semana de la elección, el resultado de la interna santafesina es un enigma. Cada uno de los precandidatos se autodenomina ganador y busca hacer diferencia con caravanas proselitistas, apoyos nacionales y, hasta bailes al ritmo de la cumbia de Los Palmeras, un grupo ícono en la provincia. Este escenario que cualquiera podría ver en la calle, se reproduce fielmente en la guerra de encuestas que perfila pequeñas ventajas, siempre según quién la encargue. Así, Julio Aurelio -que mide para el kirchnerista Agustín Rossi- proyecta un triple empate en el Frente Progresista con una leve diferencia en favor del socialista Antonio Bonfatti. En esa medición, Rossi le ganaría la interna del PJ por más de 10 puntos a Bielsa, quien aparece seguido de cerca por Omar Perotti. Carlos Fara, por su parte, le da una leve ventaja a Giustiniani que en su propio sondeo hecho por P&P proyecta una ventaja de siete puntos sobre su competidor Bonfatti, el delfín del gobernador Hermes Binner, que, a su vez tiene una encuesta que dice lo contrario: lo da ganador por 11 puntos


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