lunes, 27 de febrero de 2012

James Petras

La independencia kelper no existe

El sociólogo estadounidense subraya que la población instalada en Malvinas se ha caracterizado en términos históricos por su total dependencia de Inglaterra, no sólo en lo material sino también en lo simbólico. Petras critica así la posición de intelectuales argentinos que recientemente plantearon que los kelpers son un sujeto de derecho, sin tomar en cuenta que la mera ocupación de un territorio no da derecho a la autodeterminación.

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Qué evaluación hace de este resurgimiento del tema Malvinas en la agenda internacional?
–Es un problema histórico que tiene mucha importancia simbólica en relación con la afirmación de la independencia de América Latina en la actualidad. Tenemos la Unión de Naciones Suramericanas, el Mercosur, ambas organizaciones regionales que excluyen la presencia de Europa y los Estados Unidos. Estamos en una fase de proyección del regionalismo y la Argentina es parte de esta nueva ola de afirmación. Entonces, independientemente de si hay petróleo o pesca alrededor de las Islas Malvinas, el hecho es que la presencia de los ingleses, con sus barcos de guerra, es una cosa extraña, porque en este momento América Latina está bajando su dependencia.
Además, las palancas de los Estados Unidos son cada vez más débiles. La política a nivel internacional va por otro lado: por la diversificación de relaciones, la profundización de los intercambios dentro de la región, etcétera. Entonces, Inglaterra, que es hoy un poder de tercera categoría pero que todavía se cree parte del viejo imperio, utiliza las Malvinas como una bandera chauvinista para los conservadores y laboralistas que todavía sueñan con el pasado, tal como lo hizo Margaret Thatcher. Por este sueño del pasado buscan las Malvinas, una colonia perdida.
En este contexto, entonces, debemos considerar este debate como una forma de lucha simbólica: Inglaterra que tiene la ilusión de que todavía representa una fuerza mundial, y la Argentina que está afirmando la autonomía de la región y su propio papel dentro de este proyecto autonomista.
–Intelectuales argentinos presentaron un documento crítico a la estrategia de reclamo por la soberanía de Malvinas, haciendo foco en el respeto a la autodeterminación de los kelpers. ¿Cómo se ubica la voluntad de los isleños en este escenario?
–Pero, ¿qué son los kelpers? Y lo pregunto de forma retórica. Los kelpers viven de las subvenciones de Inglaterra, están sometidos a la propaganda de Inglaterra. Hablar de la autodeterminación de los kelpers es una broma de mal gusto, son una colonia. Es como decir que en Sudáfrica los blancos tienen el derecho de autodeterminación por el solo hecho de ocupar un territorio. Si uno considera a las Malvinas como una extensión del Atlántico Sur, dentro de un marco regional de América Latina, es la misma cosa, es inventar un pueblo que no existe en relación a la autonomía y la independencia. En cada instancia está dentro, y ha internalizado la hegemonía inglesa. Hablar de autodeterminación no tiene ningún sentido. No tienen historias de independencia, ni cultura de independencia. Chupan de la teta de Inglaterra desde el comienzo.
–¿Lo sorprendió el respaldo internacional al reclamo argentino?
–Es una expresión más del regionalismo que ha crecido, del aumento del comercio entre los países, de la mayor intensidad de las relaciones bilaterales y multilaterales. Los países de la región han fortalecido los lazos comerciales y económicos, en rechazo a la dominación; han expresado esta solidaridad con la Argentina.
–Se cumplen 30 años del conflicto bélico en las Islas Malvinas. ¿Cómo recuerda ese triste episodio?
–Fue una aventura mal planificada y simplemente una forma de distraer el fracaso del mandato de la dictadura. Fue una forma de desviar la atención cuando el régimen dictatorial estaba muy debilitado internamente y con poca proyección para el futuro, tanto por la falta de respaldo político, como por su claro fracaso económico. <
Once: “Ni tragedia ni accidente”
Petras dio su punto de vista sobre el choque del tren de la línea Sarmiento en la estación de Once.
“Hubo un acto criminal en el choque del tren. ¿Cómo se puede hablar de tragedia cuando los dueños privados no han hecho ninguna inversión? No sólo se debe nacionalizar el tren y terminar con el contrato, sino que los responsables deben ir a juicio. Cuando no se hacen inversiones para mantener el equipo y se ocasionan más de 50 muertes se trata de un acto criminal. Una tragedia tiene lugar cuando sucede algo que no puede ser anticipado, cuando una persona, a pesar de sus mejores intenciones y esfuerzos, encuentra un resultado negativo, eso es una tragedia. Pero cuando no haces inversiones, cuando no hay seguridad, eso es un acto criminal.
–Se refiere a la empresa... ¿Y el rol del Estado?
–Eso también, es una actitud laissez faire. En este sentido, creo que ahora debemos considerar la falta de regulación por parte de los poderes públicos. Desde hace mucho tiempo había avisos de los sindicalistas sobre el estado del servicio ferroviario. Recuerdo que cuando estuve en la Argentina, muchos de ellos me contaban los problemas que existían y cómo los pasajeros culpaban a los sindicatos cuando había una demora. Y siempre se trataba de fallas en los diversos mecanismos de los trenes. Y creo que es algo que debe cambiar a partir de la forma de organizar la empresa.

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