sábado, 16 de julio de 2011

que la verguenza no nos lleve al fracaso:optimismo

en busca del modelo de la argentina ideal

El 39% de los argentinos reconoce sentir vergüenza por el país

Así lo revela una encuesta a mil personas. Si bien la mayoría se muestra disconforme con la realidad, hay esperanza de cambio.

Por Martín De Ambrosio
16/07/11 - 05:11
El 39% de los argentinos reconoce sentir vergüenza por el país

Reclamos al Gobierno e instituciones, pero también autocrítica como ciudadanos. Sentimiento de vergüenza pero también de orgullo por el desarrollo cultural, la igualdad de género y la libertad de expresión que imperan en el país. Las ganas de ser como los Estados Unidos (menos de lo pensado quizás), pero también mirar de cerca y querer ser como otros países de América latina (sobre todo Brasil). Sentirse disconforme con el país (63%) pero estar confiado en que es algo que se puede revertir (89%).
Esas son, condensadas, algunas de las conclusiones de una encuesta, realizada por la agencia de publicidad J. Walter Thompson a mil personas de todo el país a través de Facebook entre el 25 de abril y el 25 de mayo último. “La encuesta nos sirve como insumo interno para saber qué piensa el argentino, su humor, en qué piensa, y en función de eso armar las campañas publicitarias”, explica Gonzal Fonseca, director de Planeamiento Estratégico de JWT Argentina. “La hicimos con espíritu exploratorio. El proyecto de país es un tema en el candelero, el famoso modelo, y queríamos ahondar en eso. Entre otras cosas, nos sorprendió que, pese a la batalla Clarín-Gobierno, se valora que hay libertad de expresión. La gente no se come cuentos de ninguno de los dos lados y prima el sentido común”, afirma. También lo sorprendió la importancia –al menos discursiva– que tiene el medio ambiente.

Países. A la pregunta sobre a qué otros países le gustaría que la Argentina se pareciera (¿apenas?), el 17% señaló los Estados Unidos. Y sorprende que el segundo puesto lo obtuvo Brasi con el 11%. El tercer lugar lo comparten Suiza con “Ninguno”, lo que equivale a una especie de voto de confianza por la identidad del país. Algo así como que “Argentina no tiene que parecerse a nadie”.
De hecho, entre las respuestas abiertas que seguían, algunos de los consultados dijeron que “Argentina es única” y que “los demás no están mucho mejor”. Lo novedoso, además del segundo puesto de Brasil, es la aparición, o reaparición, de América latina en el foco: el país de Lula y Dilma, junto con Uruguay y Chile, suman casi una de cada cinco elecciones. El resto va hacia otros países europeos, más otros desarrollados como Canadá y Australia. Y otra novedad, desde Asia: China.

Orgullo. Las tres cosas que más orgullo provocan en los argentinos a la hora de pensar el colectivo nacional tienen que ver con la igualdad de género (en la encuesta votaron algo más de mujeres que de hombres) con el 58%, el desarrollo cultural, 55%, y la libertad de expresión, 53%. En la pregunta había otras opciones, como el Gobierno, la oposición, la educación, la salud y hasta la política exterior.
El menor nivel de conformidad fue para el cuidado del medio ambiente: apenas el 23%. Es un espacio aún virgen, poco explotado, pero que ocupa cierta lugar en la conciencia de la opinión pública.

Prejuicio. Quizás lo más shockeante hayan sido las opciones elegidas como respuesta a la pregunta sobre qué siente actualmente por el país. El 39% dijo sentir vergüenza, el 38% tristeza y el 31% miedo (se podía elegir más de una respuesta). Pero ¿quién dijo que todo está perdido? Uno de cada cuatro eligió también la palabra “esperanza”. “Fue un resultado raro”, concede Fonseca. “Me parece que la particularidad es que todos tienen ganas de opinar. No tengo una explicación, pero sí se ve, pese a la disconformidad, que al profundizar se encuentran cosas positivas”, agrega.

Cambio. Con astucia, la encuesta seguía preguntando qué había que hacer para cambiar la situación. “Imagine que se pone en marcha un proyecto para mejorar la situación general de la sociedad, ¿con qué estaría dispuesto a participar? El 63% dice que trabajaría ad honórem los fines de semana. El 9% cedería bienes y el 7% entregaría un porcentaje de su sueldo. Pero el 19% directamente no participaría (algo que podría ser por desdén tanto como por no creer que así se solucione algo).
En síntesis: la mayor responsabilidad pasa por los ciudadanos (85%) o por uno mismo (75%) más que por el Gobierno o las empresas. Mucha tela para cortar. “El espacio del ser argentino, la argentinidad, aún debe llenarse”, concluye Fonseca.

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